Se acabó el curso, por así decirlo que me ha tenido ocupado todo el verano, aunque lo cierto es que el curso en sí acabo el pasado mes de septiembre el día 9 en concreto, y digo que acabo porque el Viernes 4 y el Sábado 5 fueron los exámenes (Pruebas físicas y teórico respectivamente) ya informaré del resultado.
La tormenta interior continua el orgullo consiguió una tregua y posterior tranquilidad de cara, a los exámenes, aunque lo cierto es que la afección no era la misma sino el dolor de una vieja cicatriz, una vieja herida, de tiempo atrás volvía a sangrar de nuevo. Siguen soplando vientos de guerra, y el orgullo combatiendo como nunca.

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