La siguiente historia escasa gente la conoce, probablemente los más importantes
Año 2005.......A finales del 2003 o comienzo del 2004 justo, 31/12/2003 - 01/01/2004, me llegó un extraño mensaje al móvil, una felicitación una chica felicitando a una amiga, de inmediato respondí y dejando claro que se debía de haber confundido, pero igualmente la felicitaba.... Poco a poco comenzamos a charlar, nos hicimos grandes amigos... Hubo un momento en el que no había secretos para nosotros, no sabría explicar porque era raro hablar con ella para mi, era algo raro lo que sentía en el estomago, no lo supe ver, y además ella me trataba excesivamente cariñosa.. Hubo un día en el que le eché valor y se lo dije.
Cuál patada en la boca del estomago, estaba con uno mientras me ilusionó me mimó me fue haciendo a ella para darme una patada.
Caída en el abismo
Fue demoledor leer eso, ahí comenzó un grave declive noches sin dormir, ni descansar, dolor de estomago vomitando cada comida, amargado echo mierda en el sentido literal, el corazón metafóricamente echo papilla, y físicamente empezaba dar señales de que algo no funcionaba como debería y también dolía... Internamente estaba roto por completo algunas zonas tanto física como metafóricamente era nuestro 11-S y lo peor era que cuando todo se agudizó cuando el pozo era más negro de lo que en realidad podría llegar a ser... Pero con la fuerza que el dolor apretaba y no quedaban fuerzas para seguir, había momentos en los que no seguir parecía hasta mejor opción... Aquel dolor era insoportable y no había analgésico posible que paliase algo, fui reducido a nada.
Si bien es cierto me faltó tener algo de filosofía:
El Guerrero sufre
La Vida te ha puesto en un callejón sin salida alguna. No tienes adónde escapar. Sólo te queda
entonces sufrir. No pretendas rehuirlo. Al contrario. Busca tu dolor. Siéntelo. Masticalo,
disuélvelo en tu saliva y trágalo, asimílalo, hazlo parte de ti. Siente las paredes de tu corazón
desprenderse. Siente los músculos desgarrarse de tus huesos. Vive la desintegración de tu ser
por el dolor. Siéntete un desecho. Un par de sandalias viejas arrojadas a la vera del camino por
un caminante cansado. Una botella de alcohol arrojada a la basura por un borracho sin destino.
Algo insignificante, como lo que realmente somos. Llora, blasfema a tu Dios y quema
sus imágenes si es necesario. Escucha el silencio de tu soledad. Estás sólo en el mundo.
Nadie podrá hacer nada por ti. Estás perdido y desvalido. Deshecho. Una vez más, desintegrado en la adversidad. Llega al fondo de tu tormento. Muere en cada célula de tu cuerpo.
Pero durante tu calvario, sólo una cosa: una fina hebra roja que recorra tu columna de
principio a fin. Que algo, un mínimo de conciencia y dignidad quede encerrada en ese espacio.
Y cuando hayas tocado fondo, tu cuerpo liviano subirá a la superficie y podrás tomar aire
nuevamente. Verás que los engendros crispados que viste en el camino al abismo ya no existen
en tu regreso a la luz. No desesperes. Tardarás algo de tiempo en volver. Lo importante es que
llegarás. Pase lo que pase, encierra en tu columna la fe en ello. Llegarás.

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